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La caída de astilleros y la pesca: hoy generan desocupación y pobreza

 

Según alertan los referentes más importantes del rubro, la industria pesquera y naval argentina se encuentra en una crisis profunda. Advierten sobre la escasa recepción que tienen por parte de las autoridades políticas, y consideran que este camino sólo puede conducir a una situación de quebranto de empresas, algo que afectaría directamente a la industria nacional y a miles de puestos de trabajo.

Domingo “Vito” Contessi es hijo de Federico Contessi: un inmigrante italiano que llegó al país en 1947, y que -antes de cumplir 20 años- fundó el astillero que hoy lleva su nombre. Actualmente, Vito es el Presidente del Directorio de la empresa, y su voz es una de las que más resuena entre quienes quieren que se visualice la problemática del sector.

En la sala “Enrique Carranza”, donde se reúne el directorio de la empresa, Vito Contessi recibió a MDP Hoy, para mantener una entrevista exclusiva, en la que detalló cuáles son, desde su perspectiva, las claves del conflicto: características intrínsecas del sector, historización de las políticas públicas, el dólar, la industria nacional, los sindicatos, las empresas y mucho más, en una charla a fondo.

 

  • Para comenzar, podría describir, por favor, qué tan entrelazada está la actividad que aquí realizan con la industria de la pesca.

Tenemos una mancomunión y una relación con la industria pesquera muy grande. De hecho, nuestro astillero viene de una familia de pescadores, o sea, mi abuelo y mi bisabuelo eran pescadores. El que empezó con el astillero fue mi padre, pero nosotros somos de sangre pescadores. En toda nuestra historia hemos construido 151 barcos, de los cuales 147 son barcos pesqueros; y el 100% de las reparaciones que realizamos tienen que ver con la pesca.

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Me parece que la pesca es una actividad muy noble, que es muy poco conocida por el común de la gente, y que tiene mucho prejuicio. Entonces, mucha gente piensa que pescar es cosechar sin sembrar y nada más alejado de la realidad. Es una actividad muy riesgosa, donde la siembra se hace con inversiones de bienes de capital muy elevadas: cada barco que construimos es una fábrica que flota.

Y no es un oficio para cualquiera, hubo épocas donde tuvo buena rentabilidad, y hay épocas como la actual, donde solamente subsisten los que tienen los números muy afinados y son más competitivos, entonces no es un negocio fácil.

De hecho, es muy raro -por ejemplo- que un empresario que es completamente neófito diga “voy a invertir en la pesca”. Eso no sucede, porque esta actividad tiene muchos meollos, muchas cuestiones muy intrincadas que la hacen compleja.

 

  • Involucra muchas disciplinas y muchas áreas del conocimiento

Claro, nosotros dependemos mucho de los informes del INIDEP, que es el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero. También dependemos mucho de factores exógenos que no controlamos, como las corrientes, los cambios climáticos, los reclutamientos que puede llegar a tener cada especie.

Los problemas biológicos han sido los más importantes dentro de la historia de la pesca, fruto del descalabro que se hizo en la administración del recurso: cuando se dejó crecer mucho la flota, o se incorporaron muchos barcos extranjeros, surgieron problemas biológicos.

Hoy estamos en un momento donde no hay problemas biológicos, donde afortunadamente la administración del recurso desde hace varios años se está llevando bien, se está administrando bien. El conflicto surge por otras cuestiones que son económicas: hoy los problemas son de rentabilidad.

 

  • ¿Cómo se expresa y qué implica que el negocio no sea rentable?

Hay barcos que están quedando parados. Hay barcos que hacían -por ejemplo- tres mareas al mes, y ahora están haciendo una o dos. Hay plantas que están trabajando menos… todo porque el negocio no cierra. Si un barco sale a pescar, factura 70 ó 75 millones de pesos, pero tiene gastos por 90 millones; mucho tiempo más no puede seguir esta situación.

Y así venimos desde hace 14 meses, o sea, un proceso que se ha ido agravando. Algunos se preguntan por qué las pesqueras no paran. O por qué salen a pescar si pierden plata. La respuesta es que, estando parados, posiblemente perderían más plata todavía.

Porque si vos tenés sueldos garantizados, tenés costos fijos de tu empresa, si tenés una planta que abastecer, si tenés una planta de elaboración, tenés gente bajo relación de dependencia: filetero, envasador, procesador, etc., y no le das de comer a eso, estás en problemas. Ninguna empresa tiene costos variables solamente. Si vos no generás algo de ingresos, la pérdida es mayor todavía.

Entonces, es una lógica que muchas veces la gente no entiende, pero el sector pesquero no puede parar. Y cuando se llega a una situación de paro, es por una situación ya límite donde lo que se cortó fue la caja. Las empresas no se mueren por falta de rentabilidad, se mueren por falta de caja. Y lo que tenemos que tratar de evitar es que suceda eso.

 

  • Tienen un “colchón” para trabajar con baja rentabilidad o nula, pero no para no facturar

¡Exactamente! El colchón se ha ido consumiendo y hoy estamos durmiendo sobre la tabla. Ya no está más el colchón; esto es lo grave.

 

  • Por otra parte, en relación a los últimos 14 meses: ese es el tiempo que lleva el gobierno actual…

El problema ya venía de antes. Cuando asumió el gobierno actual, realizó una devaluación grande, que mejoró la rentabilidad del sector en el corto plazo. Pero después, esta política económica, en la que el precio del dólar se encuentra previamente fijado, con un ajuste automático que va muy por debajo de los niveles de inflación -especialmente en los primeros meses-, lo que hizo fue empeorar la rentabilidad del sector mes a mes.

La pesca es un sector netamente exportador, entonces depende de un tipo de cambio, que es el tipo de cambio oficial, y que es la única variable de la economía que no está liberada a la regla del mercado; la fija el gobierno a dedo.

 

  • ¿Hoy el gobierno está pisando el dólar?

Sí, por supuesto, es un secreto a voces. Sucede que nosotros no somos necios: comprendemos que se necesita un ancla cambiaria, y que se necesita ordenar la macroeconomía, pero también sabemos que somos de los sectores productivos más perjudicados.

Entonces, no podemos dejar de mencionar esto. Por más que uno coincida con el lineamiento económico, no puede dejar de decir que la pesca está en una situación cada vez peor.

 

  • ¿Hay diálogo con las autoridades, o con algún funcionario?

Hay diálogos a niveles intermedios. Lamentablemente no hay diálogo con las máximas autoridades, por lo menos desde el sector PyME. Las grandes empresas posiblemente han tenido alguna posibilidad de diálogo.

Estamos teniendo buena recepción en estos momentos, a partir de esta visualización de la crisis, por parte de algunos estamentos intermedios, pero que no tienen poder de decisión. Todavía no llegamos a las máximas autoridades:

Este es un gobierno con una estructura decisoria de muy pocas personas, y es muy difícil llegar a esas personas.

 

  • Desde el sector también apuntan contra ciertos aspectos de la política tributaria, como el DUE (Derecho Único de Extracción)

Sí, porque el DUE aumentó entre un 300% a un 500%, y eso fue básicamente una cuestión de desconocimiento y prejuicio. Desconocimiento de haber tomado una medida sin haber hecho un análisis económico del sector, a ver si podía pagar un aumento de impuestos.

O sea, un gobierno que dijo, “antes de aumentar un impuesto, yo me corto las manos” …

 

  • El presidente, puntualmente

El presidente, el ministro de Economía, o sea, todos dicen “venimos a bajar impuestos, no a aumentar impuestos”.

 

  • ¿Eso quizás tenga que ver con el pragmatismo del gobierno?
Eso es más que pragmatismo: hay prejuicio. Por ejemplo, concretamente Federico Sturzenegger decía: “los de la pesca están robando; no pagan las regalías que tienen que pagar”, desconociendo que el concepto de regalía que funciona en la actividad pesquera, no es igual a una regalía petrolera. Desconociendo que nuestra carga tributaria es la más elevada del mundo. Desconociendo que no hay ningún país pesquero exportador que tenga derecho de exportación y desconociendo principalmente la matriz de costo de la industria.

Entonces, sobre esa base, se aumentó un Derecho Único de Extracción de una manera exorbitante. Si la carga impositiva del sector fuera distinta, no habría problema de pagar DUE. Pero hoy la carga impositiva del sector es enorme. Muchas de las cosas que supuestamente se deberían financiar con el DUE se vuelven a pagar por afuera, como las campañas de investigación, los gastos de observadores, los gastos de inspectores, las tasas del SENASA y las tasas de prefectura.

Y eso es básicamente porque somos un sector de nicho que muchas veces no nos hemos exteriorizado ante la sociedad de la manera adecuada, entonces ni la sociedad ni la clase política conoce bien qué es la pesca, cómo funciona, cuál es su nivel de rentabilidad, y sobre esa base se toman medidas equivocadas.

 

  • ¿Incluye entre esas medidas equivocadas al hecho de que hayan excluido al sector de la recientemente anunciada baja de retenciones?

Sí. Ahí hay una cuestión que es la siguiente: tanto en el gobierno anterior, con el dólar soja 1, 2, 3, como en este gobierno con esta medida, la baja de retenciones no apunta a generar justicia o equidad, sino que apunta a generar recaudación de exportaciones, de divisa. Y a nosotros nos parece que eso es algo injusto

Que hoy existan, con este tipo de cambio, sectores industriales, manufactureros, que tienen que pagar derecho a exportaciones, es una locura. Que hoy exista un sector como el pesquero, que tiene derecho a exportaciones, es una locura… con este tipo de cambio, que es un tipo de cambio muy depreciado.

En la época de los 90, donde teníamos un tipo de cambio similar al actual, no solamente no había derecho a exportación, sino que además había reintegros más altos y reembolsos. O sea: había medidas que te compensaban que tuvieras un dólar barato, con reintegros y reembolsos desde Puerto Patagonia.

Entonces, el tema de los derechos de exportación es una herramienta de política económica o tributaria que se instauró en el gobierno de Kirchner, cuando veníamos un tipo de cambio mucho más elevado, lo que hoy sería un dólar de 3 mil pesos.

Si el dólar hubiera estado bajo, nunca se hubiera pensado en sacarle plata a los sectores exportadores, que son los que generan las divisas que necesitamos para pagar la deuda, por ejemplo. En cambio, se hubieran buscado los recursos de otro lado. Ahora nos quedaron esas medidas, de esa época, en este contexto. Hoy hasta el campo está perdiendo plata exportando.

 

  • De hecho, a la fecha tampoco liquidaron completamente, a pesar de esa baja temporaria

Desconozco cómo es la lógica del campo, pero sí te puedo decir cómo es la lógica de la pesca. En la lógica de la pesca vos me ponés un beneficio para liquidar y las exportaciones no van a cambiar, porque no existe el silo-bolsa de merluza o el silo-bolsa de langostino.

Nosotros, si no vendemos, si no cargamos y no exportamos, no podemos pagar los sueldos. O sea, el sector pesquero vive al día y no hay margen de especulación porque guardar el pescado en una cámara es pagar frío, es jugar con un producto perecedero.

Si queda algo en cámara, es porque no se está pudiendo vender, pero apenas se puede vender, se exporta al dólar que tengas. Hay muy poca especulación en el sector pesquero porque hay muy poca espalda financiera. Entonces, si no exportamos, no podemos pagar los sueldos, básicamente.

Quizás todo esto el gobierno lo sepa, y es justamente esa la razón por la cual no le da a nuestro sector este tipo de incentivos de beneficio. El gobierno sabe que las exportaciones pesqueras son más o menos regulares durante todo el año, y que no son elásticas a este tipo de medidas.

Es grave que se estén tomando estas medidas, de reducir los derechos de exportación, no porque un sector se lo merezca más o menos, en el sentido de que, alguien pueda razonar “estos tipos están ahorcados, saquemos los derechos de exportación porque los estamos matando”. El problema es que no se hace este análisis, simplemente alguien dice “¿a quién le puedo sacar el derecho de exportación, para que me anticipe exportaciones y así recaudar más? Eso me parece muy poco justo.

 

  • Respecto de este punto, se podría aducir que la soja paga retenciones por encima del 30%, mientras que la pesca tiene, de promedio, un 5%

Sucede que el 5% para la pesca es equivalente al 40% para las otras, posiblemente. Los márgenes de rentabilidad de uno y otro sector son totalmente distintos, y la estructura de costos es totalmente distinta.

La pesca es muy capital dependiente, muy mano de obra dependiente, con una estructura de costos muy compleja, totalmente distinta a la estructura de costos de campo, que tiene mucha menos mano de obra, más incidencia quizás en el fertilizante, que está dolarizado. Nosotros tenemos todos los costos, que son servicios o salarios, que han aumentado con los niveles de inflación. A pesar de que los convenios colectivos están dolarizados, han aumentado a los niveles de inflación.

 

  • Por momentos pareciera que es una ofensiva total, dado que se encendieron alarmas por un posible cierre de la Escuela Nacional de Pesca

Sí. La verdad es que eso lo han desmentido después, pero entendemos que no es algo menor, ni poco importante. La Escuela depende de la Armada. Si desde la Armada tienen restricciones presupuestarias, te pueden llegar a decir que prefieren invertir el dinero en otras cosas, pero la formación de profesionales de la pesca es uno de los talones de aquiles del sector.

Hoy el sector tiene problemas porque tiene pocos profesionales: pocos maquinistas, pocos capitanes, pocos marineros en algunos sectores. Entonces habría que aumentar la masa laboral para que haya mayor oferta, y para que el mercado laboral esté un poquito menos regulado. Por eso es importante que exista la formación.

 

  • En paralelo a los problemas de la industria pesquera, también hace a la complejidad actual de la industria naval algo que aparece aún como amenaza, que es que se habilite la compra de barcos usados

Eso sería gravísimo en este contexto. Porque estamos en una crisis gravísima en la industria naval, donde se ha cortado la cadena de producción, donde ya no estoy construyendo nuevos barcos, sino solamente terminando los que había contratado a comienzos del año pasado. Si en este contexto, además, se permite la importación de barcos usados, se destruye a la industria naval definitivamente.

Y lo más grave es que no aprendemos de las cosas del pasado, por ejemplo, en el año 2019, cuando Macri sacó un DNU de renovación de la flota y luego el gobierno siguiente le puso una restricción más grande a la importación de barcos usados, la industria naval argentina respondió invirtiendo.

Nosotros duplicamos nuestra capacidad instalada, otros astilleros, como SPI, TPA y Río Paraná Sur, por ejemplo, hicieron  lo mismo, y se lograron récords de botaduras. Entonces es triste ver que algo que funcionó no tiene continuidad. ¿Por qué lo cambiamos?, ¿por qué lo rompemos?.

Además, esto también le genera una competencia desleal al propio sector armatorial. Porque si un tipo acaba de invertir 10 ó 20 millones de dólares en construir un barco, y ahora viene un colega y trae un barco similar por 300 mil ó 500 mil dólares, lo que está haciendo es una competencia desleal. O sea, uno va a tener que pasar 15 ó 20 años para amortizar su barco, y el otro ya lo tiene amortizado.

Esta es una amenaza que nos preocupa mucho y que también parte del desconocimiento de la historia y de los sectores afectados.

 

  • Afectaría a los astilleros y a muchos otros sectores, dado el valor agregado que supone la construcción de un barco

Totalmente. Es absurdo que no se fomente la industrialización del sector. Nadie dice: “quiero que este pescado se capture con barcos costeros en el país; quiero que los cajones de pesca se hagan en el país”. Es absurdo porque estás perdiendo capacidad de generar riqueza con un recurso que es de todos los argentinos. Y la mayor forma de repartir esa riqueza es a través de la industria. Entonces, es absurdo que pasara esto.

 

  • Es como “jugar a menos”

No solamente es jugar a menos: es “pan para hoy, hambre para mañana”. Porque ya sabemos cómo termina eso: ese barco usado, a los 4, 5 ó 6 años ya está derruido en los muelles.

Esta medida favorecería la especulación, y eso es lo que ha pasado durante muchos años. Y no es sólo para el caso del gobierno de Milei: pasó con los gobiernos militares; pasó con los gobiernos kirchneristas; pasó con el gobierno de Macri; pasó con muchos gobiernos distintos. Esto es una política histórica del país. Hemos tenido excepciones nada más, pero la regla ha sido permitir la importación de barcos usados, la regla ha sido no industrializar, la regla ha sido fomentar este tipo de competencias desleales.

 

  • Volviendo a la pesca: el consorcio portuario depende de la Provincia de Buenos Aires, ¿Cómo se expresa esta situación a nivel provincial?

El consorcio portuario de Buenos Aires es uno de los centros que más ha aumentado las tarifas. Ahora estamos teniendo un pequeño congelamiento, pero antes de esto se habían aumentado las tarifas en dólares un 100%.

Hay que tener en cuenta que para la provincia de Buenos Aires la pesca es una actividad más, entre las ciento y pico que hay. En cambio, para otras provincias -como Chubut y Santa Cruz- la pesca es una actividad central, quizás la segunda después del petróleo.

La Provincia de Buenos Aires es enorme, y tiene actividades mucho más importantes que la pesca. Entonces, es natural que el gobernador de Santa Cruz o el gobernador de Chubut, tengan mucha más injerencia en términos pesqueros que el gobernador de la provincia de Buenos Aires.

 

  • ¿Cómo funciona el Consejo Federal Pesquero?, ¿encuentran allí recepción a sus planteos?

El Consejo Federal es el ámbito donde se define la política pesquera del país. Está compuesto por 10 miembros: cinco representan a las provincias del litoral marítimo, y los otros cinco son representantes del Poder Ejecutivo.

En el caso de Buenos Aires, aunque existen cositas donde nos hubiera gustado una mayor comprensión por parte de la provincia, afortunadamente, en estos últimos años, tenemos una buena representación en el Consejo Federal Pesquero, tanto por parte de la secretaria Carla Seain, como del suplente Carlos Liberman, que es un tipo que conoce mucho, porque fue subsecretario de Pesca.

 

  • está describiendo un escenario bastante complejo para el sector, ¿cuáles son las acciones que se deberían tomar para empezar a regularizar la situación?, ¿Por dónde se comienza a resolver el problema?

Primero, el conocimiento. O sea, que las autoridades entiendan, que no somos los malos de la película, no somos un sector que merezca desaparecer, no somos un sector deficitario, prebendario, sino todo lo contrario.

Sobre esa base de conocimiento, tienen que tomar medidas justas. Si hoy tenemos un problema de rentabilidad, que nos aumenten los impuestos no me parece una medida justa. Sobre esa base de conocimiento, tomar medidas que sirvan para garantizar la subsistencia del sector, que incluso pueden ser con esta misma regla del juego.

No estamos pidiendo hoy una devaluación para vivir, que es lo que se pedía históricamente. Decíamos: “no nos dan los números y tenemos un tipo de cambio atrasado; ¡devalúen!”. Sabemos que hoy eso no va a suceder. Entonces, lo que necesitamos son medidas de desregulación para que la pesca vuelva a ser rentable. Básicamente esto sería copiar lo que pasa en otros países del mundo.

Nosotros, para sacar un barco, en Argentina, necesitamos completar literalmente 133 trámites distintos. También tenemos que tener personal administrativo para completar un manual de gestión, que es el SGS, que es una burocracia enorme. Muchas veces, para tener un barco, tenemos que pagar sobrecostos enormes en lo que es la descarga, el puerto, y el propio personal del mercado… pagamos mucho sobre el costo.

En Argentina, un barco opera con 16 personas; en Europa opera con 5. Nosotros no pretendemos eso, pero quizás ese mismo barco que está obligado por el sindicato a salir con 16 personas, podría operar tranquilamente con 14, o con 12. Entonces, tenemos que copiar al mundo.

Si queremos que el sector choque, que se termine, que estalle todo, sigamos así, que vamos bien. Ahora, si queremos salvar a la pesca y conservar los puestos de trabajo, no es bueno que paren los capitales, ni que paren los maquinistas, ni que paren los marineros. Yo quiero que todos mantengan su puesto de trabajo.

Históricamente, cuando el barco salía a pescar, el 35% de lo que facturaba eran salarios. Hoy son el 60%. Entonces, lamentablemente, hay algo que no da: si no queremos achicar sueldos, tenemos que achicar nóminas. Pero algo tenemos que achicar, porque no da la ecuación: si pago 60% de salario, y si después tengo otro 25% de combustible, bueno, se me fue el gasto.

 

  • Con los sindicatos se abre otro frente de discusión

Tiene que ver con lo que decía antes: un barco sale a pescar, factura 70 y tiene 90 de gastos. Y todavía no agregaste las amortizaciones, ni la renovación de la flota. Entonces, vos no podés encontrar, del otro lado del Estado, a sindicatos que te digan: “ah, eso no me importa, es problema tuyo, es problema empresario”. Muchachos: dos más dos es cuatro.

Hay que racionalizar las discusiones. Y la racionalidad es lo contrario a “no me importa de dónde la saques, yo quiero la mía“. Esa es la lógica la aplicaron los sindicatos y también el Estado. Entonces, no puede no importar de dónde la saques. Si el número no está dando, a la larga o a la corta, te vas a perjudicar vos. Porque esto no es sostenible en el tiempo.

No se puede trabajar indefinidamente a pérdida. El que no entiende esto, no entiende nada. O sea, no entiende de economía o de manejar una empresa. Nosotros hemos pasado 120 días parados: no les sirve a nadie eso. El principal damnificado de esos paros interminables es el trabajador. Tenemos que tratar de evitar que se llegue a eso, tenemos que consensuar antes, para evitar esas cosas.

 

  • Quizás, desde el sentido común, existe la idea de que el sector pesquero puede afrontar esto, porque que está “sobrado”, por decirlo de alguna manera

El “sobrado” puede haber sido en algún momento, hoy no lo es. Hoy, eso te lo puede demostrar un chico de secundario, haciendo un costeo simple de la ecuación.

Cuatro cámaras pesqueras contrataron una consultora económica para poder mostrarlo con mayor jerarquía. Es tan simple, y tan evidente que este número no da, que no se puede no hacer nada. Antes, la lógica era: “la próxima devaluación lo cubre”. Hoy sabemos que no va a venir “la próxima devaluación”, porque el gobierno no va a cambiar su plan económico. Por lo menos no antes de las elecciones… y de acá a las elecciones hay una vida. Entonces ¿dónde encontramos la vuelta para que esto funcione?

Afortunadamente el sector está laburando bien, está tratando de firmar acuerdos de precios, está tratando de hacer distintas gestiones que signifiquen no solo pedirle todo al empleado o al Estado. También estamos haciendo los deberes para que los privados hagan su aporte.

Nosotros, desde el astillero, hemos bajado las tarifas. Las hemos congelado al mes de septiembre del 2024, y las hemos bajado un 5%. ¿Por qué? Porque entendemos que si nos quedamos sin clientes, no sirve de nada que yo les siga cobrando.

O sea, por ahí estoy teniendo una rentabilidad o un margen muy inferior al que tenía otros años. Pero eso es mejor que quedar parado. Yo lo entiendo desde esa lógica y trato de ser solidario; porque si no, me quedo sin clientes.

 

  • Dentro de este conflicto, usted, particularmente, está ejerciendo una suerte de vocería

Es otro problema que tiene el sector. Yo estoy haciendo cosas que no debería estar haciendo. La verdad es que el sector tiene muy pocos interlocutores, y este aspecto no se ha profesionalizado.

Entonces, yo lo estoy haciendo porque no puedo dejar ver desfallecer a mis clientes. Estoy luchando muchas veces por mis clientes y elevando la voz por ellos, que no lo están haciendo. En algunos casos porque no la ven. Lo digo sinceramente: hay armadores pesqueros que no se daban cuenta que se estaban fundiendo. O sea, daban aumentos, daban aumentos, daban aumentos y se estaban fundiendo. Y cuando se sientan a hacer números, dicen: “che, esto no me da”.

Hay otros que les daba pereza pelear, porque dicen: “no, ya está, ya la vivimos y no se consigue nunca nada”, y bajan los brazos. También hay casos donde no ha habido un recambio generacional. Los dueños de las empresas están grandes, y los hijos no han seguido con el mismo énfasis en la defensa de sus empresas. Hay muchos casos distintos.

Lo que no quiero dejar de resaltar es que este sector tiene mucho de virtuoso. Porque muchas veces se habla de la pesca como asociándola a las 4×4, a “la guita” y esto y lo otro. Pero son todos gente de trabajo. Especialmente las PyMEs, que son mis clientes. Son tipos que fueron pescadores, o fueron empleados, y que fueron creciendo, y fueron evolucionando, y que hoy tienen su empresa, o tienen su barco.

Eso no lo veo en tantas otras industrias.

 

  • Que sean nativos del rubro…

Exactamente. Voy ahora a una industria láctea, y no veo que el camionero de la industria láctea termine siendo el dueño de la fábrica. Y esta posibilidad de ascenso social que generó la pesca es muy virtuosa y es muy genuina. Lamentablemente, eso a veces se transforma en un talón de Aquiles, porque las autoridades no lo valoran lo suficiente.

 

Lázaro Numa Retta

@periolaza

periolaza@gmail.com

Un comentario

  1. Hola Lázaro ! Muy interesante la nota .Cuántas cosas que desconocía. Espero que mejore la situación de la industria pesquera

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