Un conjunto de asociaciones de Veteranos de Malvinas acusó al intendente de Gral. Pueyrredón, Guillermo Montenegro, de excluirlos deliberadamente de la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Reclaman que el jefe comunal los reciba, y que responda la nota que le enviaron.
En diálogo con MDP Hoy, Víctor Ibáñez, presidente de AVEDEMA (Asociación de Veteranos Defensores de Malvinas), comentó que ni la organización que él representa, ni varias otras instituciones semejantes, fueron tenidas en cuenta por el municipio para organizar el acto oficial que conmemora a quienes combatieron por el país y a los que dieron su vida, durante el conflicto armado de 1982.
En cambio -señala Ibáñez- Montenegro reserva ese lugar a un único colectivo de excombatientes, en detrimento del resto del universo de asociaciones de VGM, que es “enorme y complejo”.
Por tal razón, la mencionada AVEDEMA y otras como la Unión Nacional de Comandos Anfibios (UNCA); la Agrupación Buzos Tácticos; la Fundación “No me olvides”; la Agrupación Veteranos de Guerra del Atlántico Sur (AVEGAS); el Centro de Civiles Veteranos de Guerra “Operativo Malvinas”; la Agrupación Halcones Dorados, la Asociación de Suboficiales Submarinistas Argentinos (ASSA), la Asociación de Infantes de Marina de la República Argentina, (AIMARA), y el Círculo de Defensa Nacional, se unieron en el reclamo.
En diciembre de 2024, y en representación de los aproximadamente 900 veteranos que nuclean en conjunto, estas entidades elevaron una nota al municipio, a través de la cual le solicitaron al intendente que las convoque para ser parte de la organización del acto oficial del 2 de abril.
Pero aseguran que no obtuvieron respuesta; así como tampoco lograron que el ex ministro de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires las reciba, como había prometido hacerlo, cuando transcurría la campaña electoral previa a su primer mandato al frente del MGP.
Además, y según detallan en la nota, la problemática es recurrente, y a nivel comunal la conocen perfectamente, dado que fue dada a conocer “en incontables ocasiones, incluida una exposición en la Banca 25”. Se refieren al ámbito con que cuenta el HCD para que ciudadanos y organizaciones no gubernamentales puedan expresar -en el recinto y ante los concejales- su posición respecto de alguna situación específica.
En aquella ocasión -24 de mayo de 2007-, quedó plasmada la disconformidad de varias organizaciones de VGM que, al momento de solicitar ser parte de la organización del acto oficial (en consonancia con lo que reza al respecto la Ordenanza 11652, promulgada en 1998), fueron derivadas a un único Centro de Ex Combatientes, “el que no sabemos en virtud de qué mérito extraordinario fue investido de autoridad de coordinación”.
Según Ibañez, algunas de las diferencias que existen entre argentinos que pelearon por el país, tienen que ver -por ejemplo- con cierto recelo por parte de las organizaciones de Ex Combatientes (generalmente conscriptos), para con las de Veteranos (cuadros militares). También los distancian lecturas retrospectivas disímiles respecto de una gama muy variada de temas, como, por ejemplo, el contexto histórico; lo que sucedió -o no sucedió- en las islas, y hasta -incluso- la pertinencia de utilizar el término “chicos” para referirse a las tropas argentinas.
Dadas esas divergencias, y muchas otras que pueden no haber sido mencionadas, mdphoy.com entrevistó al presidente de AVEDEMA:
- ¿Cómo sería un acto oficial ideal?, ¿Qué el único orador sea el intendente y que lo acompañen en el púlpito o escenario los representantes de cada una de las organizaciones?
Sí, ¡exactamente!. O quizás, por ejemplo, si también va a hablar alguien en nombre de quienes estuvimos allí, tenemos derecho a que -tanto el designado para esa tarea, como lo que vaya a decir-, surja del consenso creado en instancias de organización protocolar en las que podamos expresar nuestra visión de las cosas, ya que todos fuimos a la guerra a defender a nuestro país y nuestro territorio.
Históricamente, cuando al discurso lo construye un solo actor, hemos tenido que presenciar declaraciones que representan una completa falta de respeto: no merecemos el ninguneo ni el destrato.
Yo no cometí delitos de lesa humanidad, ni crímenes de guerra, ni traición a la patria; quienes sí lo hicieron no son reconocidos por el Estado argentino como VGM. A mí me tocó ir porque era Cabo Segundo, siendo incluso más joven que muchos conscriptos del batallón, pero yo me enteré a dónde íbamos cuando estábamos en camino.
Desde mi punto de vista, este es un día para recordar a los caídos y para agradecer que estamos vivos, no para victimizarnos.
En la manera actual de organizar el acto oficial, varias organizaciones identifican un favoritismo inexplicable por parte de Montenegro, quien, además -denuncian-, incurre (al igual que varios de sus predecesores), en una falta al principio constitucional de igualdad ante la Ley. Adicionalmente, advierten que el destrato no se limita a los aspectos simbólicos del acto, en relación a quién habla y qué dice: también se les han afectado derechos y reivindicaciones concretas, en cuanto a lo material.
Por ejemplo, indican que entre todos los combatientes que posteriormente fueron trabajadores municipales, solo a una persona le fue negado -durante más de 30 años- el derecho a percibir un adicional creado específicamente para ellos. La única diferencia entre él y el resto, es que él había sido marinero, y no conscripto. En el mismo sentido, desde AVEDEMA critican a quienes se reservan para sí mismos las licencias de taxis asignadas a través de disposiciones oficiales, cuyos destinatarios son quienes pelearon en la guerra en general, y no algún subgrupo en particular.
- Tras el conflicto armado, las necesidades de contención de quienes participaron en la guerra eran evidentes; ¿no tiene cierta lógica que los destinatarios de las políticas públicas hayan sido mayoritariamente los conscriptos, y no los cuadros, quienes al regresar siguieron teniendo -al menos- la contención que brinda estar inserto en una estructura como la de las Fuerzas Armadas?
-Sí, pero sucede que muchos de nosotros tuvimos que darnos de baja, a causa del Trastorno de Estrés Postraumático. El que se da de baja, pierde el vínculo y también cualquier derecho o beneficio que este acarrea. En mi caso, al darme de baja poco después del regreso, dejé de ser parte de la mutual y perdí hasta la cobertura de salud para mí y para mi familia. En ese momento mi situación pasó a ser completamente límite; tuve que cuidar coches para alimentar a mi hija.
Víctor Ibáñez llegó a las Georgias del Sur con 18 años recién cumplidos, y con el grado de Cabo Segundo de Infantería de Marina. Fue parte de la recuperación argentina de esas islas: participó en la batalla de Puerto Grytviken, donde resultó herido. A pesar de que su deber era mantenerse a resguardo y bajo cuidados, asegura que la adrenalina lo impulsó a volver al frente de combate, que eventualmente culminó con la rendición de los Royal Marines británicos.
Tras el fin de la guerra, recibió la Distinción de Participación y la Distinción de Recuperación. Fue condecorado por sus Operaciones en Combate, y recibió la Medalla de Herido en Combate, la Medalla de Valor al Combate y la Medalla del Congreso de la Nación. Este año presentó un libro, en coautoría con Roberto Giusti: “Georgias, la historia secreta. Primera parte: el combate olvidado de Grytviken”.
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