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Ley de alquileres: Las internas postergan el dictamen por falta de acuerdo

La ley de alquileres sancionada en 2020 y cuestionada por Juntos por el Cambio en la campaña electoral podría tener un buen tiempo de vigencia: esa semana no fue posible reunir la comisión de legislación general para firmar un dictamen y volverán a intentarlo el miércoles 11, según anunció su presidenta, la diputada oficialista Cecilia Moreau.

Ningún bloque tiene acuerdo interno y las discusiones están abiertas, pero más incierto es aún la negociación final, si la hay. Moreau le pidió exponer a los autores de los 23 proyectos presentados para reformar la ley, que oscilan entre derogación y modificaciones de todo tipo.

No parece fácil un consenso, aún después de escuchar a 132 expositores. El oficialismo está dividido. Sergio Massa y el peronismo tradicional estudian retocar algún aspecto de la fórmula de actualización, que combina la variación salarial y la de precios.

En Juntos la grieta es entre quienes promueven derogar la ley, amparados por Mauricio Macri; y los que se conforman con modificar los dos artículos polémicos: el que llevó de 2 a 3 los contratos y el que definió una fórmula de actualización que combina la variación de salarios y de precios.

En los últimos días hubo reuniones para unificar una posición y los referentes de Juntos aseguran que no están lejos de un texto alternativo. Volver a los contratos a dos años y a los precios libres es el denominador común, pero no lo dejarán ahí.

En Juntos buscan acordar un dictamen con precios libres y contratos a 2 años, pero con alternativas para seducir a los inquilinos, como fórmulas de actualización y facilidades para renovar. En el oficialismo no hay acuerdo y esperan una reunión.

Plantean opciones como aclarar precios máximos o un menú de alternativas para definir aumentos, pero con precisión, porque en el estudio de campo comprobaron que la ley actual no siempre se interpretó bien.

Por caso, la paleta de garantías que se ofrece para elegir pareciera dejar afuera cualquiera que no estuviera incluida y así en ciudades chicas, donde la confianza entre propietario e inquilino es mayor, surgió un problema que no había.

La idea de un menú de indexación posible es tentadora porque evitará responsabilizar a los legisladores si un inquilino tiene más aumento que el esperado. Es lo que pasa desde que hay ley.

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